Esta película se vendió como una
historia basada en un caso real. En efecto, adapta de manera muy libre el caso
de la familia Snedeker (conformada por Carmen, Allen y sus hijos), quienes se
mudaron a Connecticut para hacer más fácil el tratamiento contra el cáncer de
su hijo mayor. Pese a que la casa que alquilaron había sido una funeraria hacía
muchos años, restaron importancia a este detalle y se acomodaron allí. Dos de
sus hijos —Stephen y Michael— dormían en el sótano donde, precisamente, se
exhibían los ataúdes y se embalsamaban los cuerpos. Lo que ignoraban era que la
necrofilia tenía lugar en ese sitio, y las presencias demoniacas habían decidido
tomar posesión de la casa y de quienes allí habitaran.
Ed y Lorraine Warren (los protagonistas
de El conjuro) investigaron el caso y llevaron a cabo el exorcismo, y
aunque sigue siendo uno de los casos más famosos del área paranormal (se hizo
público por primera vez gracias a una novela escrita por Ray Garton que
relataba lo acontecido en aquella casa), con el tiempo ha sido desvirtuado
tanto por el mismo escritor de libro como por otros investigadores, señalando
el episodio como un completo fraude.
The Haunting in Connecticut
dibuja una historia levemente inspirada en estos hechos: conserva la casa, el
asunto de la funeraria y el cáncer del hijo mayor, pero modifica los demás
personajes y los orígenes de la posesión fantasmal, quizás para no ceñirse a la
historia de los Warren y la novela de Ray Garton, o quizá por razones dramáticas.
Aunque es una historia de fantasmas convencional y con varios clichés, tiene
unos increíbles momentos de tensión y jumpscares. Los amantes del susto
agradecerán a su director Peter Cornwell por estos momentos.
Director: Peter Cornwell.
Año: 2009.
Lionsgate.
Gold Circle Films.






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