En Plena Cuarentena, día 30: The Haunting in Connecticut



Esta película se vendió como una historia basada en un caso real. En efecto, adapta de manera muy libre el caso de la familia Snedeker (conformada por Carmen, Allen y sus hijos), quienes se mudaron a Connecticut para hacer más fácil el tratamiento contra el cáncer de su hijo mayor. Pese a que la casa que alquilaron había sido una funeraria hacía muchos años, restaron importancia a este detalle y se acomodaron allí. Dos de sus hijos —Stephen y Michael— dormían en el sótano donde, precisamente, se exhibían los ataúdes y se embalsamaban los cuerpos. Lo que ignoraban era que la necrofilia tenía lugar en ese sitio, y las presencias demoniacas habían decidido tomar posesión de la casa y de quienes allí habitaran.

Ed y Lorraine Warren (los protagonistas de El conjuro) investigaron el caso y llevaron a cabo el exorcismo, y aunque sigue siendo uno de los casos más famosos del área paranormal (se hizo público por primera vez gracias a una novela escrita por Ray Garton que relataba lo acontecido en aquella casa), con el tiempo ha sido desvirtuado tanto por el mismo escritor de libro como por otros investigadores, señalando el episodio como un completo fraude.

The Haunting in Connecticut dibuja una historia levemente inspirada en estos hechos: conserva la casa, el asunto de la funeraria y el cáncer del hijo mayor, pero modifica los demás personajes y los orígenes de la posesión fantasmal, quizás para no ceñirse a la historia de los Warren y la novela de Ray Garton, o quizá por razones dramáticas. Aunque es una historia de fantasmas convencional y con varios clichés, tiene unos increíbles momentos de tensión y jumpscares. Los amantes del susto agradecerán a su director Peter Cornwell por estos momentos.

Director: Peter Cornwell.
Año: 2009.
Lionsgate.
Gold Circle Films.

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