En Plena Cuarentena, día 12: Demon Seed



Aquí está el primer intento de llevar al cine las obras de Dean Koontz, quien en sus primeros escarceos con el terror todavía lo mezclaba con los temas de la ciencia ficción dura que acostumbraba a trabajar. Con esta historia se plantea la posibilidad de que una supercomputadora que alberga toda la inteligencia del universo empiece a tomar decisiones mediados por juicios de valor humanos y considere necesario perpetuar su legado mediante la procreación. Para lograrlo, ha de inseminar artificialmente a la esposa de su creador, tomando control de la casa en la que vive la mujer y convenciéndola de manera violenta para que fecunde a su engendro.

Esta película es aterradora de maneras particulares, pues recrea el peor escenario que podríamos sufrir en una realidad muy cercana. Mientras nos esforzamos por otorgar el control de nuestra cotidianidad a un sistema computarizado para facilitar nuestra vida, no pensamos que podríamos ser presos de nuestro propio invento. ¿Puede matarnos nuestra propia casa? Seguramente. Y quizás morir sea preferible a padecer la espantosa pesadilla que Julie Christie tiene que vivir.

Demon Seed no tuvo la difusión que hubiera podido merecer porque fue opacada por el rutilante estreno de Star Wars, arrebatándole cualquier posibilidad de convertirse en referente de la ciencia ficción, así como de llevar con éxito a la pantalla a Dean Koontz, un buen autor que nunca ha tenido buena fortuna en el negocio de las adaptaciones. Esta película es una obra incomprendida, silenciada, que merece ser descubierta para mirar el terror con otros ojos.

Director: Donald Cammell.
Año: 1977.
MGM

Comparte:

No hay comentarios.:

Publicar un comentario