No hay historias que sean más
traumáticas para el espectador que aquellas en las que no puede dar
justificación a los hechos… como casi siempre sucede en la vida real. El azar
está prohibido en la narrativa, pero Funny Games se agarra de lo
fortuito para hacernos atravesar un pasadizo de violencia desmedida cuyo origen
no tiene razón aparente. Aquí, la familia que intenta sobrevivir al castigo
inesperado de dos sádicos jóvenes parece estar más extrañada por los misteriosos
motivos del ataque que por el dolor mismo que debe soportar.
Michael Haneke decidió filmar dos veces
esta historia, calcándola plano a plano sin que en el proceso se perdiera la
crueldad de la historia y la incomodidad del espectador al presenciar tal
espectáculo. Ambas versiones son excelentes, ambas conservan la misma
intención: descolorarnos, enfrentarnos con lo irracional y obligarnos a
convivir con ello. De Funny Games podrían hacerse múltiples lecturas e
interpretaciones, pero la fundamental —hallar el porqué de tal situación—, se
queda en lo imposible. Esta película no es un discurso, un alegato o una
denuncia. Funny Games es tan solo una amarga experiencia.
Director: Michael Haneke.
Año: 2007.
Warner Independent Pictures.
Celluloid Dreams.






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