En Plena Cuarentena, día 18: Flores en el ático



V. C. Andrews fue una autora que despertó amores y odios. Muchos de sus colegas  detestaban su prosa sensiblera y la consideraban, más que una autora de terror, una novelista de gótico romántico para amas de casa. Autores como Stephen King jamás reconocieron su valor, aun cuando su ópera prima, Flores en el ático, se coló en la fiebre del terror de esos años e hizo parte de las bibliotecas de quienes se consideran amantes del género.

Wes Craven (Pesadilla en Elm Street) fue el primer elegido para adaptar esta tragedia familiar en la que unos hermanos deben vivir confinados en un ático durante mucho tiempo, sometidos a la tiranía de su abuela y el olvido de su madre. Trataba muchos temas polémicos para la época y Craven construyó un borrador de guion que apuntaba a tocar ciertas fibras sensibles. Pero dicho libreto fue rechazado y la adaptación quedó en manos de Jeffrey Bloom, quien suavizó al máximo la historia para la pantalla.

Al final es un drama ochentero, siniestro sin llegar a niveles explícitos, que coquetea más con el tono telenovelesco de un soap opera que con el del terror de los ochentas. No obstante, es inevitable quererlo, pues captura el tono nostálgico de una década primordial para el horror. Ver Flores en el ático es viajar a tiempos mejores para el cine popular. Es reencontrarse con la visión del mundo que se tenía en esta época tan querida por todos.

Director: Jeffrey Bloom.
Año: 1987.
New World Pictures.

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