Es increíble cómo Wes Craven puede darle
tanto hilo a una historia como esta. Dos adultos y un chico, en venganza por la
opresión que dos adinerados locos han ejercido sobre un sector pobre de la
ciudad, entran a robar un tesoro que se oculta en la propiedad, sin saber que
aquella casa es un entramado de pasadizos estrechos que se extienden entre los
cimientos y conectan con un sótano que funciona como calabozo y centro de
torturas para los extraños seres que viven allí.
Fool, el niño que entra a la casa, debe
mantenerse vivo a toda cosa, perseguido por estos extraños personajes, a la vez
que tratan de erradicarlo la pareja de psicópatas que vive en aquella casa,
quienes cuidan a una dulce niña que jamás ha salido al mundo exterior. ¿Cómo
agrupar todos estos ingredientes tan raros en un caldo que guste? Es una
respuesta que solo Wes Craven tiene.
La gente detrás de las paredes (The
People Under the Stairs) es un desenfrenado tren de terror que avanza sin
dar respiro. Hay acción por doquier, muertes, disparos, sustos, sangre,
tortura, algo de aventura y una dosis precisa de humor que convierte un posible
fiasco en una historia que fue un inesperado éxito en su época y aun hoy sigue
deleitándonos con la creativa mente del padre de Freddy Krueger.
Además, no solo es entretenimiento garantizado sino que, a su manera, denuncia un panorama desalentador de la pobreza, de la injustificada acumulación de la riqueza a costa de los más pobres, de la indolencia y mezquindad de quien posee en exceso y eleva un grito de protesta mostrándonos cómo sale victorioso quien decide luchar por lo que nos han arrebatado: la libertad y la equidad.
Director: Wes Craven.
Año: 1991.
Alive Films.
Universal Pictures.






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