En Plena Cuarentena, día 21: La gente detrás de las paredes



Es increíble cómo Wes Craven puede darle tanto hilo a una historia como esta. Dos adultos y un chico, en venganza por la opresión que dos adinerados locos han ejercido sobre un sector pobre de la ciudad, entran a robar un tesoro que se oculta en la propiedad, sin saber que aquella casa es un entramado de pasadizos estrechos que se extienden entre los cimientos y conectan con un sótano que funciona como calabozo y centro de torturas para los extraños seres que viven allí.

Fool, el niño que entra a la casa, debe mantenerse vivo a toda cosa, perseguido por estos extraños personajes, a la vez que tratan de erradicarlo la pareja de psicópatas que vive en aquella casa, quienes cuidan a una dulce niña que jamás ha salido al mundo exterior. ¿Cómo agrupar todos estos ingredientes tan raros en un caldo que guste? Es una respuesta que solo Wes Craven tiene.

La gente detrás de las paredes (The People Under the Stairs) es un desenfrenado tren de terror que avanza sin dar respiro. Hay acción por doquier, muertes, disparos, sustos, sangre, tortura, algo de aventura y una dosis precisa de humor que convierte un posible fiasco en una historia que fue un inesperado éxito en su época y aun hoy sigue deleitándonos con la creativa mente del padre de Freddy Krueger

Además, no solo es entretenimiento garantizado sino que, a su manera, denuncia un panorama desalentador de la pobreza, de la injustificada acumulación de la riqueza a costa de los más pobres, de la indolencia y mezquindad de quien posee en exceso y eleva un grito de protesta mostrándonos cómo sale victorioso quien decide luchar por lo que nos han arrebatado: la libertad y la equidad. 

Director: Wes Craven.
Año: 1991.
Alive Films.
Universal Pictures.

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