Otra vuelta de tuerca de Henry James
es, quizás, la obra más adaptada en la historia del cine. Aunque aparece
siempre como un relato de fantasmas, existen un montón de complejidades
psicológicas que se esconden entre líneas, más allá del consabido giro fantasmal
que la ha hecho tan popular. No obstante, entre la cantidad de intentos por
filmar esta historia, The Innocents es la que mejor captura el tono, la
intención y múltiples lecturas que Henry James plantea en su obra.
Cuando uno ve a los involucrados en este
proyecto entiende por qué es una película tan sobresaliente. Jack Clayton (El
carnaval de las tinieblas, El gran Gatsby) —especializado en
adaptaciones literarias— concibe una atmósfera gótica, fantasmal e inquietante.
Debora Kerr (Quo Vadis, Casino Royale), una de los grandes mitos
hollywoodenses, interpreta a la institutriz que se ve llevada al borde de la
paranoia por las siniestras sospechas que tiene sobre los niños a los que cuida.
Ambos pequeños son interpretados magistralmente por Pamela Franklin (La
leyenda de la casa del infierno) y Martin Stephens (El pueblo de los
malditos), haciendo gala de una madurez interpretativa casi sobrenatural. Y
el guion, a cargo de William Archibald y Truman Capote (A sangre fría, Desayuno
en Tiffany’s), conserva no solo el aspecto terrorífico de la historia de
Henry James, sino que logra plantear las polémicas ideas que esta historia
esconde entre líneas, desde polémicas connotaciones sexuales hasta interesantes
manejos de la psicología humana.
The Innocents es una película de
terror gótico que conserva, pese a los años y ausencia de color, unos momentos
de mucha tensión, y suscita conversaciones en torno a las múltiples tramas que
se esconden en ella. Es una película de miedo, pero no es solo eso. Adquiere
sentido según el espectador. Afinar el ojo permitirá destapar los múltiples niveles
que puede alcanzar una aparentemente ingenua historia de fantasmas.
Director: Jack Clayton.
Año: 1961.
Twentieth Century Fox.






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