En Plena Cuarentena, día 25: Miradas ocultas


El bajo costo en los dispositivos de grabación ha facilitado mucho las cosas para quienes se dedican al mundo audiovisual. Los cineastas pueden narrar historias con absoluta facilidad: tan solo necesitan una buena idea que se pueda ejecutar con astucia y listo, tenemos una película de muy bajo coste con una calidad sobresaliente, como sucede con Miradas ocultas. Y, por otro lado, los acosadores pueden estar más cerca de sus víctimas sin levantar la más mínima sospecha y facilitar el aburridor ritual del cortejo.

Esto es lo que plantea Eric Nicholas en su thriller casero. Dough (Colin Hanks), un tipo raro que espía mujeres en la calle, se fija en Amy (Ana Claudia Talancón), a quien decide seguir cada minuto de su vida para conquistarla mediante cámaras que instala en toda su casa. A partir de allí, lleva a cabo su lento, siniestro y obsesivo plan.

Miradas ocultas es un thriller doméstico muy sagaz, pues desde cámaras ocultas construye el día a día de Dough y de una inocente Amy que va siendo conquistada sin sospechar que todo lo que ocurre en su cotidianidad no es más que una estrategia conducida por un Gran Hermano trastornado. Teniendo en cuenta que se estrenó en el 2007, y que ya plantea un panorama inquietante frente a la enorme facilidad con la que se puede acceder a la vida privada de alguien, es imposible no pensar los indudables niveles de aberración que podría alcanzar una situación así hoy en día, con la accesibilidad a dispositivos de filmación que tenemos y la absurda exposición a las redes sociales a la que nos hemos sometido.

Director: Eric Nicholas.
Año: 2006.
Pin Hole Productions.
The Weinstein Company.

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