En Plena Cuarentena, día 39: Sliver (Acosada)


Hay una especie de thriller erótico que se puso muy de moda hacia finales de los años 80 y mediados de los 90, en donde el voyerismo, el acoso y las miradas siniestras y lascivas sobre el exceso de piel eran protagonistas. Y Sharon Stone la mujer que despertaba este deseo de ver y no tocar. Un año después de su papel en la sensual y emocionante Bajos Instintos (Paul Verhoeven), volvió a despertar el deseo en Acosada (Sliver), esta vez como una víctima estrictamente vigilada por las cámaras del edificio donde ella vive, y perseguida por dos hombres que parecen ocultar oscuras intenciones, mientras todos se ven rodeados por un presunto suicidio ensombrecido por los secretos que circulan entre los vecinos.

Sliver recuerda el tono sensual y angustiante de las películas de Brian De Palma y, por supuesto, de Bajos Instintos, cuyo guionista Joe Eszterhas —un experto en este tipo de historias— vuelve y juega adaptando una novela no tan famosa de Ira Levin (El bebé de Rosemary). Esta película se desarrolla en un juego de sospechas, constantes giros y mucha, mucha perversión y sensualidad. Se siente la peligrosa proximidad de quienes rodean a Sharon Stone y, al mismo tiempo, despierta pasiones bajas y lascivas de querer ver lo prohibido.

Director: Phillip Noyce.
Año: 1993.
Paramount Pictures.
Robert Evans Company.

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