Hay una especie de thriller erótico que
se puso muy de moda hacia finales de los años 80 y mediados de los 90, en donde
el voyerismo, el acoso y las miradas siniestras y lascivas sobre el exceso de
piel eran protagonistas. Y Sharon Stone la mujer que despertaba este deseo de
ver y no tocar. Un año después de su papel en la sensual y emocionante Bajos
Instintos (Paul Verhoeven), volvió a despertar el deseo en Acosada (Sliver),
esta vez como una víctima estrictamente vigilada por las cámaras del edificio
donde ella vive, y perseguida por dos hombres que parecen ocultar oscuras intenciones,
mientras todos se ven rodeados por un presunto suicidio ensombrecido por los
secretos que circulan entre los vecinos.
Sliver recuerda el tono sensual y
angustiante de las películas de Brian De Palma y, por supuesto, de Bajos
Instintos, cuyo guionista Joe Eszterhas —un experto en este tipo de historias—
vuelve y juega adaptando una novela no tan famosa de Ira Levin (El bebé de
Rosemary). Esta película se desarrolla en un juego de sospechas, constantes
giros y mucha, mucha perversión y sensualidad. Se siente la peligrosa
proximidad de quienes rodean a Sharon Stone y, al mismo tiempo, despierta
pasiones bajas y lascivas de querer ver lo prohibido.
Director: Phillip Noyce.
Año: 1993.
Paramount Pictures.
Robert Evans Company.






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