En Plena Cuarentena, día 7: Clownhouse


Clownhouse es uno de los secretos mejor guardados en el cine de terror con payasos. Estrenada a finales de los años 80, no ha gozado de mucha visibilidad en la cultura popular, quizás opacada con la miniserie de It que se estrenó al poco tiempo. No obstante, tiene grandes méritos.

Su historia es sencilla pero efectiva: tres chicos solos en casa son asediados por tres psicópatas recién fugados que deambulan por el vecindario disfrazados de payasos. Entre penumbras y un ritmo enrarecido que Victor Salva le imprime con su cámara, estos tres adolescentes deben intentar sobrevivir a sus temores más profundos. Están solos, a oscuras y atrapados en su propia casa, sin dejar de mencionar la fobia irracional a los payasos que tiene uno de los protagonistas. El resultado es una deliciosa historia de home invasión muy temprana llena de tensión y horror.

Esta película cierra un ciclo de películas slasher que bañó con sangre las pantallas durante la década de los 80, y lo hace tal como se inauguró: con una historia que se ahorra lo explícito y la violencia gratuita para jugar a la sugestión mediante un juego de luces y sombras que recuerdan a Halloween, de John Carpenter. Supuso el debut de un joven Sam Rockwell, famoso por sus papeles en La milla verde, Los ángeles de Charlie y Tres anuncios para un crimen. Y, tristemente no menos importante, llevó a su director a la cárcel por abuso sexual. Nathan Forrest Winters, el actor principal de esta película, denunció a Victor Salva, quien fue condenado a prisión, lo que lo obligó a desaparecer de la escena cinematográfica durante varios años, algo que no le impidió volver a triunfar en el género con otro clásico del nuevo milenio: Jeepers Creepers.

Director: Victor Salva.
Año: 1989.
Commercial Pictures
Zoetrope Studios



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