Hay un elemento particularmente escalofriante
cuando se cuentan historias de miedo: los niños. Esto puede responder a que su
dulzura y aparente inocencia es la fachada perfecta para que el mal se oculte,
o quizás se deba a alguna especie de temor irracional de los adultos al saber,
inconscientemente, que los pequeños saben mucho más de lo que aparenten saber.
¿Los conocemos lo suficiente? Solo el destino puede responder esa pregunta.
Lo importante aquí es que no sea el
destino de los Coleman que, tras un fatídico episodio, deciden adoptar a una
dulce niña con la esperanza de llenar su hogar de calor, bondad y amor, sin
sospechar que la pequeña —interpretada magistralmente por Isabelle Fuhrman desatará,
lentamente, una pesadilla que se desliza en silencio en la cotidianidad de
aquella casa, destruyendo desde dentro toda estabilidad emocional y cordura.
Puede que una trama como esta se ajuste
a muchas otras premisas similares que involucran niños siniestros —La
enviada, de 1980, es un ejemplo clásico—, pero La huérfana es inteligente
hasta en subestimar al espectador, pues lo sitúa en una zona de confort donde
siente que puede adelantarse a los hechos, hasta que, de una estocada magistral,
le desfigura por completo la realidad que ya se ha fabricado en su cabeza, haciendo
de esta película una joya del género que da una lección sobre como las
historias tradicionales, bien contadas, pueden seguir sorprendiéndonos.
Director: Jaume Collet-Serra
Año: 2009
Dark Castle Entertainment
Appian Way Productions






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