House, una casa alucinante es una de aquellas películas
que define toda la estética del cine de terror de los años ochenta. Steve
Miner, quien ya había cosechado triunfos al dirigir la segunda y tercera parte
de Viernes 13, hace aquí una medida mezcla de humor y terror ligero que
nos cuenta las tribulaciones de un escritor superventas que, intentando
escribir su segundo libro, termina caminando hacia la locura por culpa de sus
recuerdos, sus crisis personales y los fantasmas que han decidido atormentarlo
en medio de su trabajo.
Es sorprendente cómo una comedia tan
elemental tuvo tanto éxito en su año de lanzamiento y pudo ser capaz de gestar
tres secuelas más. Quizás, sin proponérselo, encerraba todo lo que hace tan
atractivo el cine de terror de los ochenta. Aquí podrán encontrar los chistes
flojos del cine B, los efectos especiales artesanales tan evocadores hoy en
día, una galería de personajes tan raros como pintorescos y un equipo de
trabajo estelar: el productor es Sean S. Cunningham, director de la primera
parte de Viernes 13 y padrino de casi toda la saga; la banda sonora está
a cargo de Harry Manfredini, compositor de toda la música de Viernes 13
a lo largo de toda la saga; la dirección de dobles de riesgo a cargo de Kane
Hodder, quien sería en un futuro el Jason por excelencia; y un Roger Corman como
productor anónimo.
House es una pieza infaltable
dentro del canon del terror clásico, así como de la extensa lista de películas
sobre casas embrujadas. Quizás no se asusten y se rían en momentos inoportunos,
pero es seguro que no se aburrirán con este viaje al pasado, cuando el terror
sabía cómo divertirse.
Director: Steve Miner.
Año: 1986.
New World Pictures
Sean S. Cunningham Films






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