En Plena Cuarentena, día 2: Dolls



De manera casi ingenua, o paródica, un grupo de viajeros sorprendidos por una tormenta decide pasar la noche en una vieja y tétrica mansión atendida por dos ancianos misteriosos. El lugar está lleno de juguetes, pequeños muñecos que observan atentamente desde cada anaquel. A excepción de la pequeña Judy y el grande pero infantil Ralph, todos sufren indecibles muertes a manos de estos muñecos malditos.

Dolls nos ofrece una historia de tintes más clásicos, góticos si se quiere. Recoge una serie de elementos de las historias de terror que parecen haber muerto con el tiempo y los aúna para tejer un festín de suspenso, humor negro y buenas dosis de sangre. Cada personaje es un arquetipo de su época: dos chicas revoltosas amantes del rock y el glam, un padre descorazonado y una madrastra rica y despreciable. La película está teñida de un tono dulzón y moralista que reivindica la importancia de la inocencia y reprocha la mezquindad y el desencanto de la adultez.

Este clásico ochentero dirigido por Stuart Gordon (Re-animator, The Dentist) es una fábula de terror. Es una de esas películas que parecen aterradoras cuando las vemos de niños pero que, con el pasar del tiempo, se nos revela como una entretenida película infantil que nos exhorta a no crecer nunca, algo que los amantes del horror casi siempre logramos. Estos universos de lo macabro y lo fantástico nos convierten en niños eternos, viendo el mundo siempre con los ojos abiertos, dispuestos a sorprendernos ante la monotonía de la vida.

Director: Stuart Gordon.
Año: 1987.
Empire Pictures.

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