En Plena Cuarentena, día 5: El ente



En 1974, Carla Moran le dijo a un equipo de parapsicólogos de la Universidad de California que una extraña presencia la violaba cada noche en su propio dormitorio. Lo que aconteció de ahí en adelante fue uno de los casos más relevantes y escalofriantes de la investigación paranormal en la historia del siglo XX.

Carla Moran era viuda, con cuatro hijos, y presa de ataques sexuales que parecían no tener ninguna explicación racional. Las lesiones en su cuerpo y la destrucción psicológica que estaba soportando dieron pie a que los expertos se instalaran en su casa para registrar los eventos paranormales, de los que quedaron varios registros, para luego realizar experimentos controlados en una casa de cristal construida en las instalaciones de la Universidad. Sí, todos afirmaron haber visto aquella presencia, pero el problema nunca tocó a su fin. Rendida, Carla Moran se mudó a Texas, donde continuó soportando los ataques sexuales, que desaparecieron paulatinamente hasta que falleció.

Frank De Fellita, célebre guionista y escritor del género, publicó El ente, una novela que indagaba al detalle en las horribles experiencias de Carla Moran, y adaptó su propia obra para llevarla a la pantalla, protagonizada por Barbara Hershey (El cisne negro, Insidious). Fue así como se filmó una de las películas más aterradoras del género.

El ente es de esas pocas historias de fantasmas de aquellos años gloriosos del cine de terror que se mantiene vigente, quizá porque la historia de Carla Moran es de las cosas más espeluznantes que uno puede imaginar, y porque apela a temores esenciales como el abuso sexual, el no poder estar a salvo en tu propia casa y el tener como atacante a una fuerza sobrenatural, invisible y desmedidamente siniestra difícil de vencer. Es una historia que anula cualquier tipo de sensación de bienestar que nos brinde nuestro hogar, destruyendo la tranquilidad que puede ofrecer el último refugio que tenemos. El ente es un clásico de culto entre las películas de fantasmas, pues asusta en verdad y da una lección sobre cómo arrancarle al espectador buenos sustos y cómo filmar una pesadilla sin necesidad de recurrir a excesivos efectos visuales, una nefasta costumbre en el cine de terror actual.

Director: Sidney J. Furie.
Año: 1982.
American Cinema Productions.


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