En plena cuarentena, día 15: La purga



No es secreto que estamos al borde del colapso y frente a la crisis de nuestras sociedades modernas, los valores van perdiendo importancia frente a impulsos tabú que han atravesado las meuntes de todos en algún momento. La purga materializó una posibilidad que, entre chiste y chanza, casi siempre parece una solución definitiva a los problemas de la sociedad.

Puede que la crítica la haya destrozado, y puede que también tenga muchas fallas argumentales y de desempeño narrativo culpa de los lugares comunes del home invasion tan popular hace algunos años, pero no hay duda de que la premisa que sostiene esta historia (y sus secuelas) ha cobrado una gran relevancia en la cultura popular actual. Aquello revela la pertinencia de esta historia. Algo nos dice, algo evidencia de nuestras obsesiones, de alguna manera ha sabido reflejarnos y eso es lo que la mantiene viva en el imaginario colectivo. Tal ha sido su inmersión que, incluso quienes no han visto ninguna entrega de La purga, han usado las máscaras y han compartido los innumerables memes que hacen referencia a ellas.

Esta primera entrega es sencilla. Estamos con una familia que debe proteger a los suyos, a la vez que se debate entre ayudar a quienes necesitan protegerse y responder con la misma piedra a los que buscan entrar a la casa para destruirlos. Debajo de una película evidentemente comercial, se plantean preguntas necesarias que, aunque no se respondan aquí de la mejor manera, sí quedan rondando la mente del espectador durante un buen tiempo. ¿Es nuestro impulso asesino la última salida?

Director: James DeMonaco.
Año: 2011.
Universal Pictures.
Blumhouse Productions.

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